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    domingo, 7 de noviembre de 2021

    "Nada más (y nada menos) que un hombre" por Mahnuel Muñoz.

    "Nada más (y nada menos) que un Hombre" por Mahnuel Muñoz.
    El 4 de agosto de 1972 tiene lugar una de las mayores erupciones solares jamás registradas; tan intensa que interrumpe las comunicaciones telefónicas en el estado de Illinois. El hecho provoca que la compañía AT&T rediseñe su sistema de energía para los cables transatlánticos. Ese mismo día, "Elvis As Recorded Live At Madison Square Garden" se convierte en disco de oro, menos de dos meses después de su puesta en las estanterías de las tiendas. El disco documenta otro impacto sideral, que provoca muchos cruces de cables, y es, además, momento crítico en la carrera de Elvis: su primer concierto en la Ciudad Que Nunca Duerme. Y su segunda coronación, esta vez como "Principe De Otro Planeta". He leído que el cómico Eddy Murphy y Paul Stanley (guitarra y voz en Kiss), decidieron dedicarse en serio a lo suyo influidos por las poderosas ondas desprendidas en esas "Veladas en El Jardin" de Elvis. Para Elvis, nuevamente, es ocasión de sacarse una vieja astilla; Nueva York había sido dura con él. Steve Allen y Ed Sullivan le humillaron allí en los primeros años, si bien Sullivan tuvo la decencia de retractarse públicamente, aunque de forma muy paternalista, eso sí. Elvis no ha olvidado el frac, el perrito y el "waist-up", a pesar de los Cadillacs y los premios, y desconfía del insaciable monstruo insomne de acero y hormigón. Pero donde un rey puede ser depuesto, un Hombre es invencible, y Elvis, que es Hombre antes que rey, triunfa en New York, de purísima y oro, como un torero que sólo mata de amor. La capa extendida, una ultima sonrisa, rodilla en tierra. El periodista Chris Chase, que es quien otorga a Elvis el rango de "Príncipe De Otro Planeta" apunta en su crónica del show en el Madison una descripción mucho mas profunda y cercana a la esencia de Presley: "Muy de vez en cuando, un paladín especial aparece en escena (...), alguien en cuyas manos la forma en que hace algo es más importante que la cosa en sí misma." Y asi es. Lo que Elvis nos provoca es mas grande incluso que su arte. "American Trilogy", por ejemplo. Es uno de los temas que suscitan mas descarnadas emociones entre los fans. Entre aquellos que no hablan inglés, hay quien no sabe lo que dice la letra, y hay quien aún sabiéndolo no puede experimentar la patriótica emoción de los versos, producto de dos siglos de lucha fratricida; Elvis sabe bien de qué están hechos los sueños y las pesadillas de América, porque empezó su vida estigmatizado como "basura blanca" y la terminó como deidad; por eso Él, y no otro, puede verter tanta verdad en una canción asi; por eso Él, y no otro, puede abrirnos el alma como Moisés abrió las aguas, simplemente cantando, sin la alambrada de las palabras. Pero no es esto lo que cubre de oro ese momento para el Rey, ya que, a estas alturas, el éxito de "As Recorded..." no es más que otro trofeo que colgar en la pared. Elvis, dentro de su aflicción y su estupor, es un poco más feliz y con dicha emoción engrandece su arte porque a su vida vuelve el amor. Ha conocido a Linda Thompson, que ha llegado a su vida justo a tiempo, en pleno proceso de separación legal de Priscilla. Linda es risa, chispa y verdad en el entorno enmohecido de Su Alteza. Se amolda sin titubeo a la loca vida de Elvis, que recobrando parte de su sonrisa perdida, le pregunta: "¿Dónde has estado toda mi vida?" En los conciertos de ese tiempo, Presley quita espacio a las bromas y al kárate y se lo da a la música. Canta sombrío y soberbio. Es difícil encontrar, incluso dentro de la obra de Elvis, momentos de tan abrumadora entrega y mayor carga emotiva que sus lecturas de "It's Over", "The Impossible Dream", "You Gave Me A Mountain" o "You've Lost That Lovin'Feelin'" en 1972; el amor se manifiesta en él, con el dolor de la despedida y el esplendor de la expectativa, dando a sus interpretaciones un equilibrio perfecto. Otro crítico, A.B.Thames, capta y decreta que bajo todo el artificio de Elvis en escena estalla el talento: "Es la personificación de la esencia del rock and roll, y ni los oropeles ni los trucos con los que intenta taparlo el Coronel pueden ocultarlo" Y el rock, que también comete el pecado de la falsa joyería, no puede ocultar que Elvis no es un sueño, ni un ángel ni un rey. Es un Hombre, que como todos funciona a golpes de amor; quitadle el tupé, el jumpsuit, la capa, los anillos y las limusinas y será más y mejor Elvis que nunca, el Elvis de amor y de huesos, de nudo en la tripa, de llanto y de tropiezos, el Elvis sin destilar que estuvo con Sam Phillips en sus sueños hasta que se hizo carne un caluroso día de julio de 1954.

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