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    viernes, 14 de enero de 2022

    "Un día como hoy, hace 49 años..." Por Rosa García Mora

     


    Un día como hoy, hace 49 años...


    Honolulu International Center Arena, Hawaii, 14 de enero de 1973. 12:30 a.m. hora de Hawaii.


    Ese día Elvis hizo historia en la televisión y en el mundo del espectáculo.


    Una de las leyendas musicales más grandes del mundo, se ponía frente a una audiencia sin precedentes, con más agallas, más alma y más intensidad vocal de la que podamos imaginar.


    Las manos del monarca del mundo del espectáculo tiemblan levemente por el nerviosismo, mientras, tras aparecer por la parte izquierda del escenario, agarra el micrófono dejando salir de su prodigiosa garganta las primeras notas de See See Rider.


    Probablemente fue el mejor y más icónico momento de Elvis de toda su carrera, pero quizás, desgraciadamente, también fuera uno de sus 

    últimos mejores momentos...


    La generosidad de Elvis, como era su costumbre, no podía faltar en este día. El concierto tuvo un carácter benéfico, para recaudar dinero, a través de donaciones, para el "Kui Lee Cancer Found". Kui había compuesto la canción I'll Remember You", canción que Elvis interpretó de forma muy emotiva en este concierto, mientras la mujer de Kui lloraba emocionada ante la interpretación de Elvis. Al igual que la naturaleza perdurable de la música de Kui Lee, la sensibilidad de Elvis al interpretar esta canción es incomparable. 


    El día que Nani, la viuda de Kuiokalani Lee se había enterado de que Elvis Presley iba a hacer un espectáculo para donar la recaudación a la Fundación de su esposo, se puso tan nerviosa y quedó tan impresionada que tuvo que recibir atención médica y ser tratada con calmantes, del tremendo impacto que este gesto de Elvis causó en ella.


    Ninguno de los dos conciertos, el del día 12 y el del día 14 tuvo precio de entrada. Los asistentes abonaban la voluntad, y todos los ingresos se destinaron a esta organización contra el cáncer que llevaba el nombre de Kui, famoso cantautor del archipiélago que había fallecido a causa del cáncer 7 años antes, a los 34 años. El objetivo era recaudar 25.000 $ para el Fondo. Pero al final se recaudaron 74.000 $, más otros 1.000 $, que Elvis donó de su propio bolsillo.


    Para el recuerdo colectivo a nivel mundial, Aloha from Hawaii se recordará siempre como un concierto de dimensiones épicas, sobre todo para los asistentes, y para los que los que lo vimos, entusiasmados en casa por televisión.


    Elvis cantó con una inmensa perfección vocal todas sus canciones, que brillaron con la luz de su propia imagen y del poder de su fuerza interior. Fue algo sin precedentes también en los medios de comunicación y en la magnitud del público.


    Y por supuesto, sin olvidar el álbum que se lanzó del concierto y que alcanzaría el número 1, para corroborar aún más el evidente poder universal del artista. Aunque no deja de ser anecdótico que fuera la propia Joan Deary la encargada de grabar este álbum (Joan fue ejecutiva de la RCA y estaba a cargo del catálogo de Elvis, siendo después la encargada de manejar todo su material). Lo que le sucedió a Joan fue algo que jamás llegaremos a entender. La metieron en una habitación del tamaño de un armario, llena de cajas, para que realizará la grabación del concierto. Más que una habitación, era un armario, desde el cual Joan ni siquiera podía ver a Elvis, solo podía escucharlo. Se sentó en una caja, con el equipo de grabación de la RCA colocado de forma improvisada, también sobre cajas, y en esas lamentables condiciones, grabó el famoso e icónico LP "Aloha from Hawaii".


    El American Eagle que envolvía a Elvis, se convirtió quizás en un ejemplo más del sueño americano. Al final del espectáculo, cuando extiende su capa de águila americana, con las alas completamente abiertas y se convierte en una figura divina y celestial, nos deja claro quien es el Rey, pero no desde la prepotencia, ni la arrogancia, por la cual otro artista se hubiera podido dejar llevar; sino desde la humildad, el cariño, la bondad y el sentir, de que había hecho felices a millones de personas en todo el mundo.

    Un Elvis inconmensurable que nos regaló un show glorioso que estremeció al mundo, más allá de lo terrenal.

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