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martes, 14 de diciembre de 2021

"Softly, As I Leave You" por Rosa García Mora

 "Softly, as I Leave You "

Es una popular canción italiana, originalmente titulada "Piano" , compuesta por Tony De Vita, con letra italiana de Giorgio Calabrese , traducida al inglés por Hal Shaper .

Grabada oficialmente por Elvis, el 16 de Agosto de 1974, en la RCA Studios de Hollywood (Studio Rehearsal).

Y posteriormente, el sábado 13 de diciembre de 1975 en las Vegas Hilton, durante el Midnight Show, también por la RCA.


Cuando Elvis interpretaba este tema en escena, lo precedía de una historia sobre el origen de la canción. Contaba que la canción surgió cuando un hombre estaba en su lecho de muerte y su esposa estaba sentada junto a su cama del hospital. Cuando ella comenzó a quedarse dormida, él sintió que iba a morir y le escribió la letra de la canción en un bloc de notas. Sin embargo, se dice que la historia de la canción era simplemente un ejemplo del talento, el gusto y la creatividad que Elvis tenía para contar historias, por lo que es muy probable que su explicación sea meramente apócrifa. Elvis decía a su público, que escuchó la historia a algunas personas en Florida.

Elvis nunca cantó esta canción, solo un par de frases en los estudios Stax, antes de comenzar la canción Loving Arms; solo la recitaba. Quizás el dolor que sentía ante ella, impedía que su voz saliera de su garganta y ahogaba su canto. Por ello le dejaba esta labor a su adorado Serrill Nielsen y Elvis, con su voz prodigiosa, recitaba los versos. Pero ese recitar era tan sentido que no hacía falta canto. Su interpretación no daba lugar más que al sentir de su alma doliente y afligida.

Quizás miedo a la muerte, quizás miedo a la vida, quizás miedo a perder lo que nunca hemos tenido, a esa vida que le ahogaba; y que se convertía en realidad y amor cuando se subía al escenario.

Elvis a lo largo de su carrera nos dejó su voz en forma de canto, de recitado, de risa o de lamento. En esta canción nos dejo en sus versos la aflicción del hombre, la poesía del artista... y la voz de Dios.




domingo, 12 de diciembre de 2021

"Cuatro Manos, Dos Mentes, Un Corazón: The NBC TV SPECIAL. Por Rosa García Mora y Mahnuel Muñoz

 


"Cuatro Manos, Dos Mentes, Un Corazón: The NBC TV SPECIAL.


Autores: Manuel Muñoz y Rosa García Mora.


Junio de 1968. Bill Bellew se encargó de inmortalizar en nuestras retinas la imagen de un Elvis de arrebatadora sexualidad, para que eternamente fuera unida a su retorno y a su resurrección.

Un escultural Elvis Presley, envuelto en suave y ajustado cuero negro cordobán, con un cuello alto napoleónico, que enmarca aún más la belleza de su rostro, está en el backstage de los estudios de la NBC, tembloroso y asustado. No quiere salir a escena, el miedo le paraliza. Demasiados años alejado de su amado público, jugando a ser actor. Ha trabajado muy duro por volver a ser el icono cultural que revolucionó América, pero llegó el momento de salir a escena y los fantasmas le atrapan de nuevo...


Quizá su mente viaja a tiempos pasados, a esas primeras actuaciones en las que el nerviosismo provocaba los movimientos que, involuntariamente, se convirtieron en uno de sus rasgos más característicos; tal vez reviva el día en que Steve Allen se burló de él haciéndole cantar para un perro en televisión, o el fracaso de su temprana incursión en Las Vegas. ¿Volverían a reírse de él? ¿Le ignorarían?.


"Steve, no puedo hacerlo... tengo la mente totalmente en blanco y no recuerdo nada de lo que canté en los ensayos...” le dijo a Steve Binder, productor y director del programa. Pero Steve siempre había creído en Elvis; le amó, le admiró, confió en él y le llevó firme de la mano.

Binder fue la persona que devolvió a Elvis a su renacer como artista, y quería que aquel Comeback Special fuera un giro radical en su carrera. Poseía la genialidad de sacar lo mejor de Elvis en todo momento. El día que pasó por la puerta de su camerino y vio al Elvis más íntimo en la espontaneidad de su música, cantando con sus amigos, supo que ese era el Elvis que quería para el programa: un Elvis puro, sin artificios, tal como era. De este modo, de su brillante mente surgió la idea de lo que se convertiría en el pasaje más auténtico del Special: Elvis arropado por sus amigos en el cuadrilátero del sit down, dándonos una vez más todo lo mejor de sí mismo. 


Elvis volvió, en los sit downs, a los orígenes de su arte y de su alegría: la música era de nuevo vía de expresión y comunicación para un hombre cuya identidad respiraba entrecortadamente bajo el peso de su imagen, un artista que había visto su potencial cercenado por el filo de los compromisos contractuales y el beneficio económico. En el cuadrilátero Elvis peleó con dureza contra la frustración, las dudas y las máscaras que, en el transcurso de la última década habían ido desvirtuando la efigie del sueño americano que él llegó a encarnar. A sus 33 años volvía a ser tan visceral, seductor e inclasificable como cuando tomó la corona de la música popular con 21 primaveras, o más aún, si cabe; los clásicos de su repertorio a los que Elvis recubrió con el mismo cuero que se ceñía a su propio cuerpo sonaron más salvajes, frescos y limpios que nunca.


Ya no era el muchacho que se ponía de puntillas cuando cantaba, el cantante condenado por reverendos, diputados y asociaciones de padres; era un Elvis maduro, pero que mantenía sus raíces y sus valores. Pero la prueba definitiva para él, estaba todavía por llegar, aún no se había enfrentado al reto final: actuar solo ante su público. Ese día, ya no estarían sus amigos sentados junto a él y ese cuadrilátero estaría vacío; solo él, la orquesta en la penumbra, sus miedos, su inmensa grandeza y su público. Elvis saldría al cuadrilátero con una fuerza arrolladora, un espíritu agresivo, sexual y lleno de arrojo. A pesar de sus fantasmas su voz arrancaría de un modo desgarrador, presagiando un show majestuoso; aquí estaba de nuevo ese Elvis más maduro, con una fuerza felina y una sexualidad y vitalidad renovadas. Su actuación, cautivaría al público, con la fuerza del artista que canta desde sus entrañas, con el espíritu que nunca perdió. Elvis había reafirmado su resurrección.


El show también trataba de contar una historia, en ciertos aspectos basada en la propia biografía de Elvis. En diferentes secciones dramatizadas y coreografiadas, con el tema "Guitar Man" como leitmotiv, el rey encarnaba a un guitarrista en busca de fama, fortuna y un lugar en el mundo, que en el camino se topaba con personajes hostiles y tentadores que ponían a prueba su temple y sus principios. El momento culminante de la narración llega cuando el guitarrista siente la necesidad de aferrarse a su fe y da testimonio en forma de un vigoroso medley de canciones espirituales con las que comparte su travesía mística. Una vez más, como tantas otras a lo largo de la carrera y la vida de Elvis, la música religiosa sirve de faro al hombre y expone al artista en su versión más pura y brillante.


Este segmento gospel del programa preocupaba de una forma muy especial a Elvis, pero en esta ocasión, no porque tuviera miedo a los resultados. Su inquietud se debía al gran respeto que para él suponía cantarle a su Dios, para él era algo muy personal e íntimo, ya que el gospel hizo impronta en él hasta su misma esencia, desde el primer día que asistió a la Iglesia en su Tupelo natal. Steve lo planificó como un segmento doble: por un lado se realizaría un medley con sus canciones gospel, y por otro, puesto que Steve siempre amó a los bailarines, se haría un número de baile. Es por lo cual esa secuencia comienza interpretada por el bailarín Claude Thompson, que cuando desaparece de escena, deja paso a un grupo de hermosas mujeres vestidas de blanco y de hombres vestidos de negro, con un impresionante Elvis al fondo de la escena, cantando en oración a su Dios, impecablemente vestido con el color de la misma sangre derramada en la cruz.

Elvis seguiría cantando música gospel después de este programa, y su música siempre estaría impregnada de él, pero nunca volvería a hacer una declaración de intenciones tan rotunda como la que hizo en este medley. Éste sería otro de los grandes momentos de este Special.


Pero durante la realización del programa, Elvis además de esa lucha interior con sus inseguridades, también se encontraba devastado por los recientes asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy.

Elvis pasaría mucho tiempo, hablando con Steve Binder, acerca de estos magnicidios y de la situación que se vivía en su país, expresándole sus sinceros deseos de hermandad y su sueño de construir un mundo mejor.

Fue en ese momento, cuando Binder, tuvo un nuevo insight y supo que Elvis tenía un importante mensaje que transmitir a su país y al mundo. Y fue este sentir de Elvis lo que llevó a la creación de la canción ''If I Can Dream''; una canción en homenaje a Martin Luther King, que aludía directamente a su discurso de 1963, "I Have a Dream''.

Steve Binder no podía permitir que su programa finalizara con una canción de navidad, tal y como tenía planeado el coronel, y sobrecogido por la desolación de Elvis, tuvo una nueva iniciativa, de esas que hacían de él un genio y le dijo a Walter Earl Brown, encargado de los arreglos vocales: "Escríbeme la mejor canción que jamás hayas escrito ''

Y para ese Elvis soñador, ansioso de transmitir un mensaje de paz y entendimiento, Brown creó "If I Can Dream".

Cerremos los ojos por un momento e imaginemos a Elvis en el estudio, cantando con las luces apagadas, absorto por completo en la canción, el micrófono en el suelo y postrado de rodillas.

Las lágrimas caían por las mejillas de las coristas y nadie de los allí presentes había asistido jamás a una escena tan emotiva y desgarradora.

Cuándo Elvis interpretó la canción para el programa, lo hizo con tal emoción y pasión, que cantaba como si su sueño fuera nuestro sueño, era el grito de un artista sumido en un profundo lamento.

Al final de la canción Elvis levanta los brazos, casi en postura de crucifixión, como si su canto hubiera drenado su propia esencia, haciendo sangrar la música y abriendo nuestras almas de par en par a su mensaje.


En su conjunto, el programa provocó una profunda catarsis en Elvis Presley, haciéndole recobrar la confianza perdida y conectándolole con las fuentes primarias de su arte, que no eran otras que la música honesta y el contacto directo con la audiencia. El momento no podía ser más propicio; la carrera de Elvis parecía ir a la deriva. El pionero por excelencia del rock and roll había permanecido ajeno a los dramáticos cambios sufridos por el estilo musical que él ayudó a edificar y por el mundo que bailó al compás de sus primeros himnos. En los años en que el rock trascendió su papel de clarín de la libertad individual y la rebeldía juvenil para convertirse en el altavoz de la lucha social en un mundo convulso y hostil, Elvis malgastó su talento y su capacidad para comunicar, atado a una cadena demasiado larga de películas insustanciales con sus respectivas bandas sonoras. Cualquier otro artista con un mínimo menor de solidez no hubiera resistido semejante travesía por el desierto, pero el gran talento que Elvis nunca dejó de tener eclosionó nuevamente hasta alcanzar un esplendor inédito gracias a las reacciones químicas provocadas por la música y la letra correctas.

Con las excepciones de "If I Can Dream" y posteriormente "In The Ghetto" , "Walk A Mile In My Shoes" y alguna otra pieza, tras el Comeback Special Elvis no se convirtió en portavoz explícito de la lucha social, pero su música adquirió una personalidad y hondura que conmocionaron a sus antiguos seguidores y captaron a infinidad de nuevos acólitos, consiguiendo una clase diferente de comunión cuya longevidad ha superado con creces a cualquiera de las manifestaciones socioculturales de aquella era: el movimiento hippy hoy está muerto y enterrado, en tanto que el colectivo de gente tocada y transformada por Elvis sigue ardientemente vivo.

Desde la "muerte" del antiguo Elvis y posterior "resurrección", el discurso lírico del rey surgió, engrandecido, de la más profunda introspección en su propia alma. Particularmente, las canciones de amor y desamor se convirtieron en proyecciones directas de su propia experiencia vital. La música espiritual tomó un papel protagónico en los conciertos, ya fuera interpretada de manera explícita o impregnando, en forma de arreglo musical o enfoque interpretativo, todo el repertorio de Elvis. El Comeback Special es un componente básico en la perenne popularidad de Elvis, tanto o más incluso que su espectacular surgimiento y expansión mundial en la década de 1950, pues fue la antesala de la etapa más controvertida, intensa y humana del artista.

Los años en que los verdaderos fans afianzaron su compromiso con el rey y aquellos que solo admiraban al estereotipo juvenil quedaron desenmascarados.

viernes, 10 de diciembre de 2021

"Tal día como hoy..." por Mahnuel Muñoz

 


Tal día como hoy, en 1975, Elvis ofrecía un concierto en el Hotel Hilton de Las Vegas. El show daba comienzo en torno a las 22 00h y en principio debía ser uno más de los muchos recitales al uso en ese momento. Pero por fortuna para los felices asistentes-y para nosotros, que podemos escuchar esta interesante grabación hecha desde la audiencia-esa velada mostraría a un Presley particularmente inspirado e inmerso en su tarea de ofrecer un buen espectáculo. 

Ya desde los primeros compases del concierto Elvis desprende una energía arrebatadora y unas tremendas ganas de pasarlo bien; después de la clásica apertura con "See See Rider", sorprende al público con "Can't Help Falling In Love", que, como es sabido, era la canción con la que el rey cerraba sus actuaciones. Los músicos también están perplejos y titubean durante la ejecución de la pieza, sin saber qué esperar de lo que está ocurriendo. La estupefacción debió ser aún mayor cuando a continuación suena el "Closing Vamp" con el que Elvis abandonaba siempre el escenario, y de hecho, el rey desapareció brevemente de la tarima para regresar bromeando acerca de que pensaba que el concierto había terminado. El público rió y disfrutó de las ocurrencias y comentarios de Elvis, y el propio cantante parecía cómodo y relajado durante el evento. 

Durante los más de setenta minutos que se sucedieron, el rey ofreció un repertorio en el que, como de costumbre, se mezclaron clásicos de su cancionero con grabaciones recientes, estas últimas interpretadas con particular entrega. "And I Love You So" y "Fairytale", recogidas en su más reciente LP "Today" recibieron preciosas lecturas en voz e interpretación. "Polk Salad Annie" fue sazonada con especias picantes y mucho calor por parte de los "cocineros" de la banda, y los temas que Presley empleó para exhibir su potencia vocal y dramática, como "You Gave Me A Mountain", "Just Pretend", "How Great Thou Art" o "My Way" nos dejaron momentos memorables, en los que un Elvis fundido con la creación musical en directo se permitió el lujo de cortar varias veces un tema al comienzo hasta encontrarlo a su gusto, realizar inflexiones vocales insólitas, recrearse en reprises y hasta hacer pequeños duetos. Una verdadera delicia que el precario sonido de la grabación no puede ocultar. Disfrutad de ésta preciosa rareza en un rincón tranquilo y agradable, con unos auriculares, recibid al fin de semana con una sonrisa,y recordad que pase lo que pase, Elvis somos todos 🥰.

martes, 7 de diciembre de 2021

"Welcome Home Elvis" por Rosa García Mora

 Welcome home Elvis.


El día 7 de marzo de 1960, un tren llega a Memphis a las 7.45 am, en medio de una tormenta de nieve. En él viaja Elvis, de vuelta a casa, tras finalizar su compromiso con el ejército de los Estados Unidos.

Muchos fans esperaban temprano por la mañana, en Union Station de Memphis, para darle la bienvenida a casa.

Después de saludar a los fans, Elvis se dirigió a Graceland.

Por la tarde, ese mismo día de su llegada, hubo una conferencia de prensa en la oficina de Vernon, en un pequeño edificio justo detrás de Graceland, en la que unos 50 periodistas le bombardearon a preguntas: Qué había aprendido de la vida en el ejército?. Cómo iba a cambiar su música?. Había decidido ya su primer single?... Elvis les dijo a todos lo contento que estaba de estar en casa nuevamente y salió airoso de la situación, con el mismo aplomo que siempre lo hacía en todas las ocasiones públicas. El árbol de Navidad de nylon blanco colocado en un rincón de la habitación, con las luces centelleantes y lleno de lo que parecían regalos de Navidad, seguía ahí como recuerdo de la última Navidad que Elvis había celebrado en Graceland, antes de partir para su Servicio Militar.

Un día muy feliz, sin duda, en la vida de Elvis.




sábado, 4 de diciembre de 2021

"Tal día como hoy..." por Mahnuel Muñoz

 


Tal día como hoy, pero en 1956, Elvis recorría en coche Union Avenue acompañado por el disc jockey Cliff Gleaves y la bailarina Marilyn Evans. Al pasar por el número 706, sede de Sun Records, le llamó la atención la cantidad de Cadillacs estacionados en la puerta, señal inequívoca de que estaba teniendo lugar una sesión de grabación. El rey decidió pararse a saludar y en el interior del estudio encontró a Sam Phillips, que estaba trabajando con Carl Perkins y Jerry Lee Lewis. 


Lo que en principio era una conversación sobre diversos temas derivó inevitablemente en una jam session en la que los pioneros del rock and roll celebraron su presente, su futuro y el regalo de la música con canciones improvisadas de lo más variopinto, desde temas espirituales ("Farther Along", "I Shall Not Be Moved") a rock recién sacado del horno ("Brown Eyed Handsome Man" de Chuck Berry) e incluso un tema de Bing Crosby de origen latino ("You Belong To My Heart "). Sam Phillips supo que debía inmortalizar ese momento histórico y no sólo grabó casi toda la sesión, sino que llamó a otra gran estrella de la compañía, Johnny Cash, a dos periodistas musicales y un fotógrafo para dar buena cuenta del fortuito encuentro entre los nuevos líderes de la canción juvenil. Aunque Cash afirma haber cantado en la sesión, su voz no se distingue en la grabación, pero para Sam, avispado hombre de negocios, fue demasiado fuerte la tentación de incluirle en la foto junto al resto de protagonistas-y con ello bautizar al evento como "El Cuarteto Del Millón De Dólares", nombre que pasó a la posteridad y aún hoy día excita nuestra imaginación, que trata de visualizar y sentir la belleza y la magia que insinúa la música recogida en esas cintas.

Artículo de Mahnuel Muñoz.

viernes, 3 de diciembre de 2021

"The Wonder Of You" por Rosa García Mora

 


"The Wonder Of You".


El pianista de Elvis, Glen. D. Hardin, escuchó la canción "The Wonder Of You" y sintió que sería algo muy especial en la voz de Elvis, por lo cual le pidió a su compositor, Baker Knight, su consentimiento para que Elvis la grabara. Incluso sería el propio Glen .D. quien realizaría los arreglos para la canción.

Baker, que admiraba profundamente a Elvis, estuvo encantado de que Elvis interpretará su canción. Y aquí comienza la historia de una de las canciones más queridas por sus fans y por el público en sus actuaciones. Cuando llegó a oídos de Elvis, le encantó y no dudo en incorporarla a su repertorio de Enero - Febrero de 1970, para su nueva temporada en Las Vegas.


La canción fue grabada por Elvis, el Miercoles 18 de febrero de 1970, en directo, en el International Hotel de Las Vegas en el Dinner Show, y se lanzaría en el LP "On Stage" en Junio de 1970. 


"Cuando nadie más puede entenderme

Cuando todo lo que hago está mal

Me das esperanza y consuelo

Me das fuerzas para seguir adelante

Y siempre estás ahí para echarme una mano

En todo lo que hago

Eso es lo maravilloso

La maravilloso de ti".


Una bellísima canción; un canto al amor, amable y entrañable, que en voz de Elvis, se llena de ternura, gratitud y dulzura hacia esa persona amada, que siempre está con él para darle consuelo, paz y esperanza; su voz brilla cuando la canta, porque cuando la felicidad de otro es tu felicidad, eso es amor, eso es...lo maravilloso de ti.

jueves, 2 de diciembre de 2021

"You'll Never Walk Alone" por Rosa García Mora

 


"You'll Never Walk Alone"


"Cuando caminas a través de la tormenta, no hay luz al final del túnel, tienes miedo a la oscuridad, y tus sueños son sacudidos y golpeados... mantén la cabeza bien alta y no tengas miedo a la oscuridad..., al final de la tormenta hay un cielo dorado... Camina a través del viento, a través de la lluvia, con esperanza en tu corazón y así nunca más caminarás solo".


Una maravillosa letra de alma y esperanza, y una melodía, en la interpretación de Elvis, con ese hermoso y profundo sabor gospel que tanto amaba.

 

"You'll Never Walk Alone" fue grabada por Elvis el lunes 11 de septiembre de 1967 en el  estudio B de la RCA de Nashville. Estas sesiones de septiembre supondrían una inflexión en el crecimiento artístico de Elvis, que se hallaba inmerso en las grabaciones de bandas sonoras para sus películas. Fue el propio Elvis el que tocó el piano en la interpretación de esta canción. Para la  toma master se realizó un empalme de 30 segundos de la toma 8 y la última parte de la toma 1. Se lanzó en single como cara B de "We Call On Him" el 26 de marzo de 1968.

Fue compuesta por los grandes Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein (letra) para el musical Carousel, estrenado en Broadway en el año 1945, y fue grabada por muchos grandes artistas cómo Gerry and the Pacemakers, Frank Sinatra, Roy Hamilton Johnny Cash, Barbra Streisand o Mahalia Jackson, entre otros muchos.


Cantada por los seguidores del Liverpool F.C. en 1963, la canción se convirtió en el himno del Club, que hizo suyo su título como lema oficial en su escudo. La canción es cantada al unísono por sus seguidores, momentos antes del comienzo de cada partido,

en su estadio de Anfield, con la versión de Gerry and the Pacemakers sonando a través  del sistema de megafonía. Creando un emotivo comienzo en cada partido.


La interpretación que Elvis realiza de este tema, con la voz en su máximo esplendor, es absolutamente escalofriante y llena de alma, con una espiritualidad que te lleva hasta las lágrimas y nos hace beber de la fuente de  la fe y la esperanza, hasta en el aire que escapa entre cada uno de sus fraseos. Una canción para guardar también en nuestros corazones, que siempre nos recordará que nunca caminaremos solos.

martes, 30 de noviembre de 2021

"El día que Elvis invadió Alemania" por Rosa García Mora



Elvis pisó suelo alemán por primera vez como soldado del ejército de los Estados Unidos el día 1 de octubre de 1958, tras completar se entrenamiento básico en Fort Hood, Texas.

Había partido en el barco General Randall, que salió de  la Terminal del Ejército de Brooklyn en Nueva York el 22 de septiembre de 1958 y llegó a Columbus Quay, en Bremerhaven, con su división, el miércoles 1 de octubre de 1958 con Elvis y más de 1000 soldados estadounidenses.


Elvis fue recibido por una multitud de fans entusiastas, que gritaban a su ídolo y lo saludaban. Era impresionante ver como la policía se veía soprepasada ante la avalancha de jóvenes fans. Un enorme despliegue de prensa y  fotógrafos también le estaban esperando para darle la bienvenida.


Allí un tren les estaba esperando para salir de Bremerhaven. Ese tren que le llevaría a su nueva unidad en el 32° Regimiento de Tanques de Estados Unidos en Friedberg, donde iba a pasar los próximos 18 meses, en Ray Barracks.


El día que Elvis llegó a Bremerhaven, cuando bajaba del barco y cruzaba la pasarela, con su petate al hombro, hubo una curiosa anécdota. Un fan de 16 años, Helge Rotenberg, consiguió saltarse todas las barreras de la policía y trepar por la pasarela del barco, para conseguir un autógrafo de Elvis!. Cuando consiguió esquivar a la policía alemana y a la policía militar estadounidense y llegó hasta Elvis, consiguió qué Elvis cogiera sonriente el papel y el bolígrafo, con tan mala suerte qué Elvis solo tenía libre su mano izquierda y no pudo sostener el bolígrafo, que cayó al suelo... con lo cual Helge, no pudo conseguir su autógrafo. Después de su hazaña, la mala suerte hizo que joven no pudiera llevar a cabo su sueño de tener un autógrafo de Elvis, aunque sí consiguió, al menos, llegar hasta su ídolo. Los fotógrafos inmortalizaron este momento.


sábado, 27 de noviembre de 2021

"If I Can Dream" por Rosa García Mora

 


Corría el año 1968. Un año agitado para America, marcado por los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy, la lucha por los derechos civiles, la inacabable guerra de Vietnam y la emergencia del movimiento hippie, cuyos postulados ponían en tela de juicio el sueño americano.

En junio de 1968 Elvis se encontraba en un momento decisivo en su vida artística y personal. Estaba en el rodaje del programa televisivo de la NBC, "Elvis: The Comeback Special", y se encontraba devastado por los asesinatos, en medio de una lucha consigo mismo por vencer sus miedos y sus fantasmas por tener que volver a la televisión, lo que suponía para él su resurrección, y tener que enfrentarse de nuevo a su querido público, después de tantos años de películas que le habían sumido en un profundo pesar.

Después de ver la noticia sobre la muerte de Kennedy en la televisión, Elvis pasó la noche entera con el director del programa, Steve Binder, hablando sobre los asesinatos y la situación que se vivía en su país y expresando sus buenos y sinceros deseos para todo el mundo.

Entonces Binder pensó que Elvis tenía un mensaje muy importante que transmitir al país. 

Fue esta reacción de Elvis, lo que llevó a la creación de la canción 'If I Can Dream', una canción en homenaje a King, y que hacía alusión directa a su discurso de 1963, "I Have a Dream''.

Steve Binder, que fue la persona que devolvió a Elvis a su renacer como artista ante su público, y que quería que aquel programa fuera un giro absoluto en la carrera de Elvis, no podía tolerar que su programa finalizara con una canción de navidad, tal y como tenía planeado el coronel, y sobrecogido por la desesperación de Elvis ante los recientes asesinatos, tuvo una nueva iniciativa, de esas que hacían de él un genio detrás de las cámaras y

le dijo a Walter Earl Brown, encargado de los arreglos vocales: "Escríbeme la mejor canción que jamás hayas escrito!!! ''...

Y Brown así lo hizo y creó lo más bello que podamos imaginar para un Elvis lleno de deseos de paz y hermandad, y con afán de darle a este mundo un mensaje de paz y entendimiento, de transmitir su sueño de construir un mundo mejor. Y para ese Elvis soñador Brown creó "If I Can Dream".

Elvis grabó la canción el 23 de junio de 1968 en los Western Recorders, Studio 1, Hollywood.

Cerremos los ojos e imaginemos a Elvis en el estudio, con las luces apagadas, entregado por completo a la canción, con el micrófono en el suelo, postrado de rodillas...

Las lágrimas caían de las mejillas de las coristas y nadie de los allí presentes había asistido jamás a una escena tan desgarradora.

Cuándo Elvis interpretó la canción para el programa, lo hizo con tal emoción y pasión, que cantaba como si su sueño fuera nuestro sueño, sumido en un lamento universal.

Al final de la canción, Elvis levanta los brazos, casi en una postura de crucifixión, como si la canción hubiera drenado su propia esencia.

Cuando Elvis hace sangrar la música, solo nos queda abrir el alma y escucharle.

jueves, 25 de noviembre de 2021

"Bridge Over Troubled Water" por Rosa García Mora

 


"Bridge Over Troubled Water"


Que difícil resulta dejar paso al hemisferio izquierdo de mi cerebro para intentar escribir, cuando esta canción traspasó, desde el primer día que la escuché, los límites de mi razón, y cuando solo son las emociones las que la mantienen permanentemente viva dentro de mí.

Una canción imposible de olvidar, el canto a la amistad más bello jamás escrito. Una melodía que nos traslada a los más sentidos cantos de fe y al más ferviente espíritu gospel. Y una letra en la que Elvis nos transmite su pasión, su alma pura, su profundo sentir hacia su prójimo... "Cuando te sientas pequeño, cuando estés triste, cuando haya lágrimas en tus ojos...como un puente sobre aguas turbulentas yo me desplegaré..." Y eso fue lo que hizo, darnos en ella todo lo mejor de sí mismo y tendernos ese puente, para que a través de él pudiéramos cogernos de su mano. A través de su voz nos entregó todo lo que llevaba dentro, su altruismo, su pasión, su amor infinito, su inmensa espiritualidad. Podemos atravesar su piel y estar dentro de él, con solo escucharle, e incluso sentir su propia redención, su propia salvación y su refugio, y cómo él también se aferra a nuestra mano, en busca también de recibir nuestro consuelo.

Elvis la hizo totalmente suya y con su interpretación la llevó a otro plano totalmente diferente a la que ya había interpretado Garfunkel...


La canción Bridge Over Troubled Water fue grabada por Elvis el viernes 5 de junio de 1970 en el estudio B de la RCA de Nashville, y se lanzó en el álbum "That's The Way It is" en Noviembre de 1970. La canción que aparece en el álbum, podemos escucharla con aplausos al final, pero estos aplausos fueron sobreañadidos posteriormente, con la intención del coronel y de Felton Jarvis, de que pareciera que la canción se había grabado en vivo.


Fue escrita por Paul Simon en 1969, grabada originalmente por Garfunkel y lanzada en Enero de 1970, unos meses antes que Elvis la grabara. El original alcanzó el número 1 en el Hot 100 de EE.UU, y obtuvo varios premios Grammy , entre ellos al mejor álbum del año.

Cuando estaba siendo compuesta, tanto Garfunkel como el productor Roy Halee pensaban que la canción necesitaba un tercer verso y más sonido hacia el final de la misma. Simon estuvo de acuerdo y escribió el verso final. Es muy hermoso cómo Paul Simon se inspiró para componer este último verso, cuando vio a su esposa mirándose al espejo viendo como le había salido su primer cabello blanco..."Sail on silver girl... Sail on by..."


Cuando Elvis se acomodó en el estudio B de Nashville y se puso ante el micro para grabar la primera toma de "Bridge Over Troubled Water", quizás nadie pudiera ser consciente del crecimiento en intensidad fuerza y grandiosidad, que esta canción llegaría a alcanzar a medida que Elvis la iba engrandeciendo con cada interpretación en vivo, hasta hacerla llegar a lo sublime en sus interpretaciones.


A medida que la canción va creciendo, los cantantes de respaldo, juegan un papel cada vez más importante. El elemento orquestal, la banda... y la grandiosidad de la voz de Elvis elevan la energía y el canto hasta el frenesí.


Nadie como el propio Paul Simon, pudo decirlo mejor:

"Cuando escuché por primera vez a Elvis interpretar 'Bridge Over Troubled Water' fue increíble. Pensé para mí mismo: ''¿Cómo diablos puedo competir con eso?''.


Simon siempre se sintió muy orgulloso de que Elvis interpretará su canción. 

Una canción que se convirtió en habitual en sus conciertos, y que 

Elvis llevó en su corazón y en sus repertorios hasta el final en su último concierto en el Market Square Arena de Indianápolis, el 26 de junio de 1977. Siempre fue "su Bridge", como él decía a sus músicos para darles la intro en sus shows.


Su Bridge, nuestro Bridge... Un himno para la eternidad.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

"El amor de Elvis por los coches" por Rosa García Mora

 



El amor de Elvis por los coches y los vehículos de motor es por todos conocida.

Su hermanastro Billy Stanley, que era hijo de Dee, la segunda esposa de Vernon, heredó la pasión por los coches de él. Billy tenía dos hermanos, David y Ricky. Elvis quería mucho a sus hermanastros y los niños le adoraban y compartieron juntos muchas cosas bellas. Billy nos cuenta como Elvis en una ocasión le dijo :

"Billy, cuando obtienes tu carnet de conducir por primera vez es cuando experimentas la verdadera libertad... tienes la libertad de ir donde quieras... además, un coche es una extensión de tu personalidad... y lo que conduces dice mucho de ti..."
Billy nos cuenta que una de las razones por la que podemos ver tantas fotos de Elvis en coches o conduciendo, es por que le encantaba pasear por la ciudad... perderse en la carretera hacia donde el camino le llevara. "Él preguntaba  a quienquiera que estuviera por allí:  Vamos a dar un paseo?...
Él simplemente daba vueltas... no iba algún lugar en especial... simplemente iba donde quiera que el coche le llevará... la sensación de libertad de la carretera abierta es lo que realmente amaba".

Elvis siempre amó la libertad, y esa sensación la obtenía conduciendo sin rumbo fijo... donde el asfato le llevara y donde pudiera sentir, que realmente era libre... aunque solo fuera por unos efímeros momentos...

En la actualidad, el entonces pequeño Billy, es hoy piloto de coches.


martes, 23 de noviembre de 2021

"Just Pretend" por Rosa García Mora

Elvis grabó esta canción el 6 de junio de 1970, en las sesiones de estudio del 4 al 8 de Julio para RCA, en el Studio B de RCA en Nashville.

Fue compuesta por Guy Fletcher y Doug Flett . La canción se lanzó por primera vez en el álbum "That's the Way It Is" en Noviembre de 1970, y se incluyó también en la película documental del mismo nombre.

 Nos muestra a un Elvis en la cima de su carrera. Su ego en estos momentos le daba un respiro, después del éxito alcanzado en Las Vegas, tras sus vuelta a los escenarios el año anterior. Elvis se sentía seguro de sí mismo y aún relativamente bien físicamente, aunque sus problemas personales, emocionales y matrimoniales seguían presentes.

 Pero aún era un momento en el que Elvis podía respirar, aunque fuera ese aire sucio de Las Vegas, como él decía. Cuando Elvis interpreta esta canción, un dulce piano nos introduce en la hermosa melodía de una balada en la Elvis va a expresar todo su sentir acerca de un amor que se va, pero que sigue existiendo sin ser real, solo fingiendo... La canción va in crescendo a medida que tu corazón se va encogiendo, sintiendo su pesar, su tristeza, y hasta su rabia. Y ese final que va decrescendo, hundiéndonos aún más en su rabia y en su dolor.

 ”Yo pertenezco aquí a tu lado Sí... vendré volando hacia ti, oh sí!. Todo el llanto es verdad Te abrazaré y te amaré de nuevo Pero hasta entonces Solo fingiremos”.

 Una hermosa canción, con un amargo sabor. Una interpretación magnífica con el alma de Elvis atravesando nuestros oídos y nuestras entrañas.

 

domingo, 21 de noviembre de 2021

"1126" por Mahnuel Muñoz

El 26 de junio de 1977, a las 20.30, sobre el escenario de Market Square Arena de Indianapolis, Elvis Presley daba su último concierto, el número 1126 desde su regreso a los escenarios en 1969. Fue un gran show, dentro del nivel que a esas alturas de su carrera podía mantener. Aunque logra ofrecer unas interpretaciones poderosas, lejos quedaba ese Elvis eléctrico y salvaje de principios de los setenta. Mucha gente llevaba un tiempo diciendo que Elvis debería haberse retirado, o al menos haberse tomado un descanso, y quizá tuvieran razón. Pero dentro de un cuerpo enfermo y agotado su voz seguía brillando como el sol, proyectándose directamente desde un corazón que se resistía a detenerse mientras hubiera una sola nota musical en su interior. Para este show, Elvis recuperó dos viejas declaraciones de amor hacia su público que llevaban un tiempo fuera del repertorio : "I Can't Stop Loving You " y "Bridge Over Troubled Water", portadoras de versos tristemente premonitorios; en menos de dos meses, todos los asistentes al concierto y millones de seguidores en todo el mundo caminarían sobre las aguas turbulentas del mundo por el puente tendido por Elvis con su arte, y habiendo quedado huérfanos del ídolo, habrían de vivir sus vidas en sueños del ayer. Desde que era sólo un niño, Elvis permaneció atento a su corazón. Quiso, supo y pudo escuchar el sonido de los engranajes de su alma a pesar de todo el ruido; bajo el cielo claro de Tupelo, unos años después en el aire cargado de melodias de Memphis y en la polución neoyorquina, inmerso, en la década de los sesenta, en el caos tecnicolor de Hollywood y finalmente bajo el cielo de falsas estrellas de Las Vegas, siempre escuchó claramente la música en su interior, reverberando en su alma limpia; en la lúbrica inocencia de su adolescencia y en la turbia niebla de su madurez, en el refugio del gospel y el piano y en el circo romano del pop, al volante de un camión o bajo su corona de espinas, Elvis siempre tuvo presentes las palabras de Khalil Gibran, uno de sus autores preferidos: «Al nacer, ya llevas tu trabajo en tu corazón». Y por eso Elvis siguió cantando cuando su cuerpo le pedía parar. Incluso cuando, en diciembre de 1976 su mano escribió, una angustiosa nota en un folio con el membrete del Vegas Hilton pidiéndole ayuda a Dios para superar o acabar con el tormento que le suponía pasarse la vida subido a un escenario maquillando con purpurina su tristeza, volvía a vestir cada noche su brillante jumpsuit para desangrarse en "Hurt" o "How Great Thou Art". Lo hacía porque, a pesar del dolor, los contratos, la inhumana codicia del coronel Parker, la delirante adoración de sus fans, Elvis siempre supo cual era su trabajo y su propósito. Lo vivió de la manera en que su corazón le instaba a que lo hiciera, incluso si eso suponía entregarse agónicamente a la guadaña herrumbrosa de la muerte. Claro que él quería que cesara su dolor. Pero quizá lo que sintiese en lo más hondo de su ser era mucho más importante. Sus últimas actuaciones alternan momentos de sobrecogedora lucha del hombre contra el sufrimiento con gloriosas demostraciones de un talento divino, indestructible; podemos ver en su rostro y percibir en su voz que por unos segundos el dolor ha dejado paso a la música, el lenguaje de la divinidad en estado puro. Elvis Presley, el cantante más famoso del mundo, es en un minuto, el ser humano más asustado y solo de todos, pero súbitamente, por la gracia de una canción, por el poder de una letra escrita con la sangre de la verdad, él vuelve a conmoverse, vuelve a enamorarse, vuelve a extasiarse, vuelve a sentir en cada una de sus fibras las fuerzas del universo que confluyeron en él en los momentos de su mayor gloria artística y personal. Es verdaderamente asombroso apreciar como un Elvis rendido y resignado que farfulla "Love Me" por enésima vez se transforma en un intérprete desgarradoramente poderoso, humano y honesto, capaz de hacer bizquear las cuencas vacías de la muerte con "You Gave Me A Mountain" Cuando Elvis, la leyenda viva, alarga su espectáculo repartiendo pañuelos como una metáfora de su deseo de tirar de una vez por todas la toalla, se manifiesta el joven camionero que, con tanta timidez como determinación compartió su sueño con Marion Keisker en la pequeña oficina de Sun Records, afirmando cantar toda clase de música como nadie. El espíritu de aquel Elvis de 19 años es también el clarín de la muerte inminente del cuerpo físico del Rey del Rock, y está urgiendo al agotado artista a cumplir con la misión que se le encomendó al nacer, pues sus días están contados y en la siguiente fase del viaje habrá de dejar ese cuerpo atrás, sin una sola nota musical en su interior. Por eso, y no por el dinero, ni por el coronel Parker, Elvis siguió cantando con toda su alma cuando su cuerpo se resquebrajaba, cuando el infame libro que escribieron sus ex guardaespaldas descerrajó un tiro a bocajarro en su mismísimo núcleo vital. En ese instante, la música sonó aun más alto. Elvis se deshacía en las notas más altas de su registro, suscitando el desconcierto en los escépticos, pero llegando a lo más prrofundo y palpitante del corazón de sus seguidores con una súplica de ayuda. Todas las fuerzas necesarias para hablar, moverse, respirar... las empleaba en ofrecer a su público unos momentos postreros de perfección. El ocaso de Elvis indignó por igual a rockeros con síndrome de Peter Pan y a la clase media bienpensante y enmohecida ¿Pero qué valor pueden tener las críticas de esa gente que, como dice la canción, "mira la tierra y no ve más que tierra"? Elvis nunca traicionó al rock por cantar canciones italianas y afeitarse las patillas, ni faltó el respeto al establishment por no ser el ejemplar más sano del barrio. Esos conceptos son responsabilidad única de las mentes minúsculas que los crean. Su corazón le encomendaba compartir con el mundo su música y hacer más felices los días grises de millones de personas en el mundo. Y sus seguidores somos más felices y por tanto más útiles a la sociedad por el mero hecho de contar con su voz, su imagen y el valor incalculable de su entrega.

lunes, 15 de noviembre de 2021

"BACK IN NASHVILLE" por Mahnuel Muñoz

"BACK IN NASHVILLE" por Mahnuel Muñoz
"Back In Nashville", El lanzamiento de RCA-Legacy que tiene en éxtasis a todos los admiradores de Elvis, es una soberbia obra en la que no se ha escatimado el cariño por el legado del Rey; el trabajo del productor Matt Ross-Spang, responsable de las nuevas mezclas, es magnífico y pone en relieve un gran conocimiento y respeto hacia el material que tiene entre sus manos. El empaquetado me parece de un gusto exquisito y la información escrita en el libreto interior, de las manos de Ernst Mikael Jorgensen y el historiador David Cantwell, analiza con rigor y objetividad el origen de la música recopilada, exponiendo claramente la triste realidad que ha vivido la producción generada por Elvis en 1971; una realidad oscura y denigrante en la que los dos únicos álbumes conceptuales salidos de aquellas sesiones se concibieron con fines exclusivamente comerciales ("Elvis Sings The Wonderful World Of Christmas ") o bien destinados a un nicho concreto de mercado ("He Touched Me"); el resto de canciones de género masivo que, adecuadamente unidas deberían haber contado historias, fueron sometidas a una diáspora sin sentido hacia álbumes de descartes que no solo fracasaron en las listas de éxitos sino que diluyeron la relevancia musical de Elvis en un tiempo en que el rock seguía rutas muy distintas y géneros como el country, el blues o el folk se revelaban como cálidos refugios para los pioneros de los años '50. Precisamente Elvis demuestra en esos días su interés por crear un álbum con los tintes folk que triunfaban, pero la codiciosa estupidez de RCA y el coronel Parker enfocaron los esfuerzos en un disco de navidad que Elvis hizo a regañadientes y en cuya elaboración sólo logró brillar con la luz propia de su leyenda cuando abordaba piezas tradicionales o afines a sus propias raíces sureñas. La pulsión de Elvis por explorar nuevos territorios fue rápidamente acallada y casi borrada de la historia por las enfermizas estrategias del coronel, consistentes en limitar el catálogo de elecciones musicales de Elvis a las editoras de canciones que le otorgasen mayor rédito económico y en anegar el mercado con lanzamientos discográficos que incluyeran todo el material grabado por el cantante, sin prestar atención a la coherencia o la calidad. Y así, gran parte de la belleza intimista, la doliente confesión y la desbordante entrega que supura el arte de Elvis en éstas sesiones de 1971 ha estado medio siglo oculta bajo portadas escogidas al azar, insulsos nombres de elepés y arreglos orquestales no siempre adecuados. En "Back In Nashville"esos arreglos han sido retirados de los masters originales para ofrecernos una experiencia sensorial nueva, dulce por el descubrimiento de los nuevos matices, amarga por la conciencia de la oportunidad que se perdió en su época de mostrar al mundo un Elvis nuevo surgido de su veta más antigua, desprovisto de adornos. Los fans del núcleo mas duro conocerán la inmensa mayoria del material recogido, ya que fue debidamente representado en lanzamientos del sello "Follow That Dream" y otros de la propia RCA, pero para quien no se haya hecho con esos títulos, es considerable el impacto de sentir a un Elvis tan cristalino y contundente, que muestra sin fisuras como se implica a fondo con una canción que tiene algo que decirle a él -y por él para su público-, y es capaz de perderse en ella durante minutos y posiblemente horas, abriéndonos una puerta secreta a su proceso creativo y a las grutas más ocultas de su interior . Las tomas alternativas de las piezas, los ensayos, improvisaciones y charlas previas a la grabación nos cincelan en los huesos al Elvis puro que titilaba mas allá de su imagen, en color o blanco y negro, joven y vibrante o cansado y triste. En "Merry Christmas Baby ", "Don't Think Twice, It's All Right", "It's Still Here", "I Will Be True " y "I'll Take You Home Again, Kathleen" tenemos a ese Elvis que sólo puede vivir al calor de las canciones, pues al otro lado está el frío mundo que espera ávido, con las garras abiertas, que el rey les ofrezca más y más. En "I'm Leavin", "We Can Make The Morning" "Love Me, Love The Life I Lead" y "Until It's Time For You To Go " Elvis se desprende de su máscara de artista para dejarnos escuchar a un hombre que contempla aterrado el derrumbe de su paisaje emocional y se aferra a los vértices mas afilados de su canto, aquellos que erosionan la garganta y el corazón. Y al salir del manto protector de la música, Elvis no sabe vivir. Y le pide ayuda a Dios, de nuevo con la música. En "An Evening Prayer", "Reach Out To Jesus" y "Lead Me, Guide Me" extrae de sus entrañas una pasión y una súplica de ayuda equiparables a las vertidas en "If I Can Dream ". Hay demasiada hermosura en "Back In Nashville " para reducirla a palabras o imágenes. En cualquiera de sus dos formatos (CD o vinilo)es un maravilloso regalo para los "locos" que seguimos amando a Elvis y para los descerebrados que se empeñan en recrearse en los momentos más amargos del artista y convertir su odio en artículos periodisticos difamatorios; si tan sólo dejaran entrar unos minutos de esta musica preciosa, sincera y amorosa a través de sus emponzoñados sentidos, esbozarían una sonrisa, dejarían el bolígrafo o el teclado del ordenador a un lado y quizás, sólo quizás, empezarían a entender.

jueves, 18 de junio de 2020

JAILHOUSE ROCK (1957) - Carlos Grossocordón



El rock de la cárcel (1957)

Después de dos largometrajes previos bastante aceptables, tanto a nivel cinematográfico como interpretativo por parte de Elvis Presley, se estrenaría en las salas de cine norteamericanas de 1957, El rock de la cárcel (Jailhouse Rock), una de las mejores y más famosas películas del artista nacido en Tupelo. En dicho filme, dirigido por el notable realizador Richard Thorpe, se cuenta la historia de Vincent Everett (Elvis Presley), un joven rebelde que ha sido enviado a la cárcel por matar -accidentalmente- a un hombre en una pelea de bar al defender a una mujer. En la cárcel conocerá a Hunk Houghton (Mickey Shaughnessy), un preso aficionado al country que le enseñará a cantar y a tocar la guitarra. Cuando a Vince le conceden la libertad condicional, coincidirá con una bella mujer llamada Peggy Van Alden (Judy Tyler), una publicista de una casa discográfica que conseguirá introducir a Everett en el mundo de la música. Vince iniciará así un duro camino por intentar ganarse un hueco en la industria, destacando sobre el resto de los cantantes contemporáneos, con la idea de poder cumplir su sueño: ser rico y famoso.

El personaje interpretado por Elvis, Vince Everett, se podría catalogar dentro de la tipología comúnmente conocida como “rebelde”, una corriente surgida en los años cuarenta, pero que destacó, considerablemente, en la siguiente década con actores como Marlon Brando y James Dean. Por ejemplo, en la película Un tranvía llamado deseo (Elia Kazan, 1951), Brando realizó una interpretación muy humana del personaje de Stanley, al que dio la sensibilidad y la brutalidad adecuadas para que resultara creíble. Sin embargo, lo que causó furor al público fue su aspecto, pues su caracterización marcó el nacimiento de un nuevo concepto del atractivo masculino en el cine y en la sociedad. Hasta la fecha, los personajes galanes mostraban un aspecto apropiado, mientras que los individuos perversos eran encarnados por intérpretes poco agraciados. En este caso, un actor con cualidades para ser un perfecto galán, daba vida a un sujeto violento. Con este trabajo, Brando inauguró un prototipo de personaje con un gran atractivo físico, pero con una actitud ante la vida contraria a la sociedad. Esta combinación conectó muy bien con el público adolescente, pues reflejaba los problemas que los enfrentaban a sus padres, quienes encarnaban la opresión de su propia existencia. En dicho contexto se gestó la aparición del personaje “rebelde”, y que al igual que sucede con el protagonista de nuestra película, Everett se verá involucrado en numerosas peleas con extraños, discusiones con amigos como Peggy y Hunk, y otra serie de conflictos debido a su fuerte temperamento.

Su director, Richard Thorpe, desarrolló una extensa filmografía para el mítico estudio estadounidense de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Entre los filmes más famosos de este prolífico realizador (más de ciento ochenta largometrajes dirigidos en casi cincuenta años de trayectoria en el séptimo arte), destacan principalmente sus películas inscritas en el género de aventuras, como Ivanhoe (1952), El prisionero de Zenda (1952) o Los caballeros del rey Arturo (1953). Asimismo, Thorpe trabajó con los más grandes actores de su generación como James Stewart, Spencer Tracy, Joan Crawford, Fred Astaire, Burt Lancaster, Robert Taylor, Elizabeth Taylor, Ava Gardner, Dean Martin, Deborah Kerr, Steve McQueen, Orson Wells o Debbie Reynolds. Una lista interminable de intérpretes y trabajos cosechados que puede apreciarse en el pulso narrativo que Thorpe ejerce en la obra, casi sin altibajos, y al sólido guion escrito por el nominado al Oscar, Guy Trosper.

En términos económicos, El rock de la cárcel consiguió multiplicar por cuatro el presupuesto inicial de la película (fijado en un millón de dólares), al recaudar la extraordinaria cifra de cuatro millones (dato contabilizado únicamente en los cines de los Estados Unidos), convirtiéndose así en la segunda película más taquillera de toda la filmografía de Elvis. Además, dicho largometraje se situó en el puesto decimosegundo entre los filmes más taquilleros estrenados en el año 1957, colocando a Elvis Presley como el cuarto intérprete con mayor número de ingresos recibidos en la taquilla estadounidense de ese mismo año (unido a los beneficios obtenidos con su anterior película, Loving You). Entre las distintas canciones que se interpretan en el filme, destacan: “Young and Beautiful”, “I Want to Be Free”, “Don’t Leave Me Now”, “Treat Me Nice”, “Jailhouse Rock”, “(You’re so Square) Baby, I Don’t Care” y “One More Day”. Por último, cabe mencionar que la actuación que realiza Elvis de la canción “Jailhouse Rock”, es considerada como el primer videoclip de la historia de la música.

En definitiva, con El rock de la cárcel (1957), el fenómeno “Elvis Presley” se afianzaba en la industria cinematográfica del país. La unión de un sobrio guion (Trosper), junto con la notable realización de un veterano director (Thorpe) y la experiencia de su actor protagonista (Presley), dio como resultado una de las mejores películas musicales del joven artista, reflejándose así en las diversas valoraciones positivas que recibió el filme, tanto de la prensa especializada como del público en general. Es tal la importancia de esta cinta que, en el año 2004, fue seleccionada por el Senado para su conservación en el National Film Registry, al ser considerada una obra “cultural, estética o históricamente significativa”. Con su tercera película, El Rey ya formaba parte de la historia del cine.

LOVING YOU (1957) - Carlos Grossocordón

LOVING YOU (1957)



Un año después del estreno de Love Me Tender (1956), llegaría a las salas de cine norteamericanas Loving You (1957), el primer largometraje de Elvis Presley como actor protagonista en el séptimo arte. Esta película, hecha a la medida para el lucimiento de la joven y prometedora estrella en la gran pantalla, cuenta la historia de Deke Rivers (Elvis Presley) un humilde repartidor de gasolinera que un día, para entretener un aburrido evento político en el condado de Delvillecanta una frenética canción en lo alto de un escenario, volviendo estupefactos tanto a los hombres como a las mujeres del lugary llamando la atención de Glenda Markle (Lizabeth Scott) una inteligente publicista, y la de su exmarido, Tex Warner (Wendell Corey), un músico country en horas bajas. La señorita Glenda propondrá al joven Rivers unirse a la banda de música de Warner para recorrer, junto a ellos, otros condados y localidades del extenso territorio norteamericano, logrando así una fama inicial y un sitio en la industria musical estadounidense de la época. 
Su director y coguionista, Hal Kanter (1918-2011), debutaría en el séptimo arte con este aceptable largometraje, aunque, a lo largo de los años, su carrera se centraría en el formato televisivo consiguiendo tres premios Emmys en la categoría de “Primetime”. Asimismo, entre él y Herbert Baker, desarrollaron un guion basado en una historia de Mary Agnes Thompson sobre la vida cotidiana del propio Elvis Presley (historia verídica creada a partir de los escándalos generados por el tipo de música que hacía Elvis a mediados de los años cincuenta en los Estados Unidoses decir, el rock and roll). Entre los aspectos destacables de la película, destaca la interpretación de Elvis Presley debido, en gran parte, al paralelismo establecido entre el protagonista de la obra, Deke Rivers, y el mismo Elvis Presley (anteriormente, el cantante había comentado lo extraño que le había resultado interpretar un personaje con una personalidad relativamente diferente a la suya en Love Me Tender). Por último, es preciso comentar que dicho filme estuvo producido por el famoso productor cinematográfico Hall B. Wallis (figura esencial del cine con grandes títulos en su trayectoria como Robin de los bosquesCasablanca Valor de ley), quién, viendo el potencial artístico que presentaba Elvis, produciría muchas de sus películas -en los años siguientes- para lanzar al estrellato al joven artista en la industria audiovisual. 
Si hay una secuencia que resumperfectamente la trayectoria cinematográfica de Elvis, ésa sería la escena de la pelea en el restaurante. En ella, Deke Rivers se encuentra cenando tranquilamente con su compañero Skeeter (Paul Smith), hasta que el novio de una mujer, que se encuentra también en dicho local, le insiste que cante una canción para ellos. Rivers en un primer momento se niega, pero viendo que la situación puede acabar en una peligrosa reyerta entre el novio y Skeeter, accede a cantar una canción (“Mean Woman Blues”). Una vez acabado el espectáculo y siendo vitoreado por el público que cenaba en el restaurante, Rivers y el novio se enzarzan en una dura pelea, saliendo victorioso el propio Rivers. En esta gran secuencia, de apenas seis minutos de duración, se conjugarían los tres factores determinantes en la posterior carrera de Elvis: chicas, música y peleas. 
En términos económicosLoving You recaudó la extraordinaria cifra de 3,7 millones de dólares, convirtiéndose en la quinta película más taquillera de toda la filmografía de Elvis. A su vez, la banda sonora original del largometraje consiguió el primer puesto en las listas musicales de Estados Unidos (Billboard 200) y de Gran Bretaña (Official Albums Chart), certificándose como disco de oro en abril de 1968. Entre las canciones que incorpora este álbum, se incluyen auténticos éxitos como Mean Woman Blues(Let Me Be Your) Teddy BearLoving YouGot a Lot o' Livinto DoLonesome CowboyHot DogParty, “Blueberry HillDon't Leave Me Now” o “Need You So”, produciéndose una circunstancia bastante utilizada y empleada en la industria musical y cinematográfica de cualquier época: mientras que la película promocionaba las ventas del álbum musical, el álbum musical hacía exactamente lo mismo promocionando la película. 
En definitiva, nos encontramos ante un prototipo de obra frecuentemente producida, a lo largo de los años, en la trayectoria cinematográfica de Elvis PresleyEs decir, proyectos de rápido rodaje, de bajo presupuesto económicocon una destacable subtrama romántica (normalmente finalizando de manera positiva para nuestro protagonista) y con una trama principal basada en la consecución del éxito y la fama en el mundo de la música, por parte de una serie de personajes humildes, pobres y, hasta ese momento, grandes perdedores en la vida (conocidos coloquialmente en el ámbito anglosajón como “losers”). De hecho, inicialmente esta fórmula de producción funcionaba a las mil maravillas: las películas de Elvis eran grandes éxitos de taquilla en los Estados Unidos, pero, poco a poco, esta gallina de los huevos de oro dio paso a producciones de baja calidad y continuas caricaturas de sus personajes anteriores, debido a la repetición constante de la fórmula previa del éxito y a la saturación de sus filmes en el mercado cinematográfico (como más adelante veremos, en la década de los años sesenta, Elvis Presley estrenaba una media de entre dos tres largometrajes al añomanteniendo todos elloun similar estilo narrativo y estético). 


Carlos Grossocordon